miércoles, agosto 12, 2015

Una mujer de 23



Hay cosas de mi vida que creo que, por más que las relate con la mayor cantidad de pruebas posible, siempre van a seguir sonando a cuento. Hay cosas que, simplemente, son increíbles. Y sobre todo, las que atañen a mi vieja.

Mi madre, creer o reventar, es una vieja hippie. Hippie de verdad. De las de antes, como la madre de la Agustina en Volver (de Almodóvar). Hace unos años me di cuenta cuánto se parece, en muchas cosas, mi vieja a Ewan McGregor en El Gran Pez.

En una de las situaciones más apenantes de mi vida, entre gritos, reclamos y lágrimas, escuché la frase "una mujer de 23". Hace tiempo que algo tan sencillo no se me quedaba tanto rato dando vueltas por mi cabeza. "Una mujer de 23", me repetía. ¿Pero... eso qué es? Analicémoslo por partes.

Hay quienes frecuentan frases como "una verdadera mujer", o "una mujer, no una minita". Este tipo de expresiones siempre me llamó la atención. Ser mujer es para estar personas, según entiendo yo, algo que se construye, algo que diferencia de sus congéneres a una sujeta en particular. Pero, ¿qué es ese algo que define a algunas como mujeres, y a otras como meros intentos o copias de? ¿Qué género queda para las "no mujeres"? Hombres no son... ¿mujeres tampoco?

Yo creo que todas somos mujeres. Todas tenemos nuestra dosis de histeria y neurosis diaria, tetas grandes o chiquitas, amigas locas y madres. No sólo la genitalia nos une. Con conchita nacemos todas (y algunas hasta deciden hacérsela), pero el ser mujer se construye. En esto estoy de acuerdo. La diferencia entre el punto de vista antes expuesto y el mío, es que todas llegamos a ser mujeres, pero distintas. Algunas se desarrollan muy jóvenes, mientras que otras siguen siendo niñas a pesar de tener hijos. Pero todas somos mujeres, desde algún momento. Aunque sea por los años.

Y entonces llegamos a la segunda parte de la frase. "De 23". No soy sólo una mujer, sino que soy una "de 23". ¿Qué quiere decir esto? ¿Qué es una mujer de veintitrés? La diversidad de caminos me abruman. Hay tantos cientos de formas de serlo, que no existe una única respuesta. Tomemos dos ejemplos. En la facultad, arranqué la carrera al mismo tiempo que dos amigas. Una de ellas se recibe este año. La otra aún sigue cursando materias de segundo. Y ambas tienen 23. Cada una vive en su departamento, cuyo alquiler bancan sus padres desde alguna provincia lejana. Y por último, mientras que la más acelerada tiene un 0% de experiencia en el mercado laboral, la otra hace dos años que trabaja para una joyería.

Yo, por mi parte, sigo viviendo con mi vieja. No me recibo este año, pero tampoco estoy muy atrasada (digamos que voy por la mitad). Hace un par de años tengo una changuita fija por mes que me permite moverme por la ciudad, Laburé en algunas oficinas y demases pero nada que prosperase demasiado. Y así estoy.

¿Qué es entonces, hoy, ser una mujer de 23? ¿Es ser una mina independiente, universitaria, con trabajo de 9 a 18 y cursada de 19 a 23? ¿Es tener un novio hace dos años con el que planees mudarte cuando se termine su contrato de alquiler? ¿Es estar cursando un taller de títeres de guante y ofrecer cursos de clown en un centro cultural? ¿Es irte a vivir a Europa por un tiempo, laburando de camarera con el sueño de viajar y conocerlo todo? ¿Cuándo se termina la era del boludeo y empieza la de la responsabilidad? ¿Acaso no se dan de repente, sino más bien sigilosamente?

Una vez leí en algún lado que la muerte no es algo que nos toma por sorpresa un día, sino que más bien es como un ladrón que cada noche entra a tu casa y te va robando de a poco, hasta el día en que te das cuenta de que ya no te queda nada. De la misma manera, así, tan lenta y disimuladamente, que se recorre el camino hacia la madurez.

No tengo todas las responsabilidades. Tampoco todo el descontrol. Voy bailando carnavalitos por el camino que pueda elegir, buscando llegar a ser la mujer que quiero ser. Estudiando, fumando, trabajando, amando y escribiendo, defino día a día mi forma y mi edad. Quizás sea eso, y sólo eso, lo que es para mí ser una mujer de 23.

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